LA DECORACIÓN COMO ALIADA O ENEMIGA DE NUESTRA FELICIDAD

¿Te has preguntado alguna vez cómo afecta la decoración de tu casa en tu estado de salud? Hay un montón de cosas que están influyendo en nosotros y no somos conscientes del efecto que  nos produce la elección decorativa que conforma nuestro hogar.Tu casa habla de ti y dependiendo de cómo te encuentres internamente, proyectas ese estado de ánimo al exterior, sintiéndote atraída por un color, unas formas, texturas o tipo de material: madera, cuero, cristal, mimbre.
Estar atenta a tu propia elección, te va a permitir conocerte mejor, de esta manera, podremos ratificar y trazar un espacio decorado con los elementos que más acordes estén a nuestras necesidades internas.
Cada uno de los diferentes elementos decorativos de los que estamos rodeados, están llenos de vida y nos emiten su fragancia. ¿A que no te sientes de la misma manera en un dormitorio cuyo cabezal es de hierro, a otro que es de madera pintada de blanco, o forrado de tela? Puedes imaginártelo mentalmente y verás como la respuesta que emite tu cuerpo es distinta.
El metal es un elemento frío, nos ayuda a enfriar nuestro temple, si nos encontramos alterados emocionalmente, nos va bien. Si por el contrario, nos cuesta expresar nuestros sentimientos, la calidez de la madera es propicia para sentirnos cómodos y poder abrirnos a esa comunicación. El tejido nos arropa, si son texturas suaves al tacto y con colores cálidos: un naranja o un ocre, nos permite soltarnos y relajarnos emocionalmente. 

Lo más importante, antes de optar por un tipo de decoración, sería  sensibilizarme a su resonancia, cuál es la respuesta que emite tu cuerpo. Puedes ir experimentando con los tejidos que haya en tu casa (estampados, transparentes, tupidos), o si hay habitaciones pintadas de diferente color. La manera de hacerlo es cerrando lo ojos, respiras profundamente y visualizas ese color, cómo penetra en ti, o tocas ese tejido, dejas que su textura te envuelva, de manera que vas observando la respuesta que produce en tu cuerpo, qué sensaciones brotan de ti: quietud, alegría, tolerancia, te calma la mente, te impulsa a ponerte en marcha. Te recomiendo que cojas una libreta y vayas anotando las sensaciones que vas descubriendo del lenguaje decorativo que te rodea. Cada persona va a tener una respuesta diferente.
No existe una decoración buena o mala, adecuada o inapropiada. Si nos ponemos a hilar fino, cada persona sintoniza con un espacio decorado. Incluso un mismo ambiente, puede ocasionar un estado de desazón total a una persona y en cambio, a otras, sentirse totalmente felices y en calma.
¿A qué se debe ello?
En la memoria celular de cada uno de nosotros están grabadas las vivencias agradables y desagradables que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Aunque nuestra mente consciente no lo recuerde, la impresión óptica que ha quedado registrada en nuestro subconsciente, del lugar donde han ocurrido un hecho, hace que nos sintamos atraídos por un tipo de ambiente decorado, o que lo rechacemos de pleno, aunque no sepamos la razón.
            Conformamos una unidad y en nuestra vivienda podemos constatarlo. Cualquier modificación en la distribución de los muebles, o un cambio de orientación de la cama, si estamos atentos a ello, sensibilizando nuestros sentidos, descubriremos que en nosotros emergen sensaciones desconocidas hasta este momento.
Te invito así pues a experimentar, tal vez sientas mayor placidez a la hora de dormir, si has cambiado la cama, o estés alegre y contenta al haber vaciado todos los muebles que interrumpían el estrecho pasillo.

                                                                       Antea (Marien Carrión Codoñer)
                                                                 Terapeuta del Hábitat y Decoración Sensitiva

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