¿POR QUÉ NOS APETECE HACER CAMBIOS EN LA CASA, CUANDO CAMBIAMOS DE ESTACIÓN?




Normalmente se cree que cuando cambiamos nuestro entorno decorativo, nos afecta directamente. Pero, es lo mismo que nos cuestionáramos: "¿qué es antes, el huevo o la gallina?"   Y si es la nueva estación la que está propulsando un nuevo movimiento interno en mí, que me está pidiendo plasmarlo en el exterior, a través de diferentes telas, colores,... etc. 
Dado que al comenzar a hacer calor, durar más el día, haber más luz,...etc. entramos en un estadio anímico, de mayor apertura hacia el exterior. Es nuestra necesidad de reverdecer por dentro, la que nos lleva a buscar una mayor luminosidad en el entorno cotidiano, a querer transformar lo oscuro por claro, lo tenue en llamativo, lo débil en ostentoso. 
Marcar los límites entre lo de dentro y lo de fuera, supone entrar en una escala de matices en los que promuevan un estruendo de sensaciones ópticas, multiplicándose por todo nuestro cuerpo.
La sencillez de las formas, el hálito de conjugar diferentes materiales en un entorno decorativo, nos posibilita una existencia repleta de movimiento, que sintoniza más con el estruendo de la primavera o del verano.  De ahí, que nos apetezca cambiar las telas, pintar la casa, darle la vuelta a los muebles, ordenar...etc. para sentir de esta manera, el despertar de nuestros sentidos, que se abren y expresan más fácilmente, en la estancia donde comemos o dormimos, va acompañada de este sutil lenguaje decorativo, que acaricia nuestra piel y nos envuelve a través de nuevas formas. 
Estamos en constante interacción con el medio, conformamos una unidad, de manera, que cualquier cambio molecular, por ínfimo que sea, afecta a todo el entorno por igual. Este engranaje evita que nos disociemos en una sintonía imperfecta, dado que el movimiento del espacio infinito conforma una armonía total.
Entonces, percibiendo como nos sentimos y lo que necesitamos, podremos percibir qué ruge desde nuestras entretelas internas, permitiendo que entren cosas nuevas y diferentes en el entorno cotidiano, que es el hábitat. Manifestar esa simbiosis entre lo de dentro y lo de fuera, hace converger lo que pensamos y sentimos, con lo que realmente somos en esencia.

Mi propuesta es un nueva manera de entender y sentir el hábitat, desde dentro hacia afuera. En una continua respuesta entre el entorno y las diferentes estaciones en que nos encontremos, con nuestro estado de ánimo actual. 

Y ahora preguntaros, ¿has cambiado algo en tu entorno, cuando ha entrado la nueva estación? 
Haz un repaso mental, si ha habido alguna transformación de tu casa, en cualquier habitación, desde que empezó el año hasta el verano, en que nos encontramos. Y ves observándote y percibiéndote en el transcurso del año. 

Antea (Marien Carrión Codoñer)

  Terapeuta del Hábitat


          

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