EL COLOR DE MI CASA.


Sería interesante experimentar qué respuesta produce nuestro cuerpo cuando estamos rodeados de color. Envuelve tus sentidos de su eco, igual que si fueras una botella, que te llenas de él. 

A través de esta casa, podemos inundarnos de su color verde mar. Imaginándonos vivir en ella, transcurrir entre sus paredes. ¿Cómo me siento?

Y ahora, nos vemos regresando del trabajo a esta casa. ¿Qué aroma despiden sus paredes verdes?
¿Cambia mi estado de ánimo conforme veo su colorido? 
       ¿Me alegra, me altera, me relajo, descansan mis nervios, ... etc.?

 Con estos ejercicios, lo que pretendo es que nos vayamos sensibilizando a toda la onda energética que emite el lugar donde vivimos, bien sea a través de las paredes, muebles,  tejidos, o fachada. Ya que estamos en constante interacción con el medio y ello produce un cambio molecular en nosotros. 
                                                          ¡Atrévete a vivirlo!

Nos volvemos a colocar  delante de la imagen de esta nueva casa. Ahora entramos en su patio ¿Qué tal me siento en él?, ¿cómo me afecta este color rosa y violeta?

Inspiramos profundamente y dejamos que nuestro cuerpo físico, vaya sintiendo como reverbera estos nuevos colores.
Vamos asimilando la vibración de estas tonalidades. 

¿Me resultaría agradable estar en este rincón?
¿Qué me sugiere?, ¿Qué sentimientos despierta en mí?  Y por último, ¿mi mente se relaja en este ambiente? o por el contrario, se activa, me acelero y no descanso.

Antea (Marien Carrión Codoñer)
  Terapeuta del Hábitat

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