ABRAZAR TU CASA INTERNA

Muchas veces renegamos de nuestra casa, de que no tenemos espacio suficiente, o de que nos agradaría que fuera más bella, moderna, o estuviera en otra zona de la ciudad, o del campo.
Aceptarla tal y como es, nos va a permitir que se produzca un cambio en nuestra resonancia hacia ella.
Nuestra casa tan sólo nos está reflejando lo que hay en nosotros a nivel interno.
¿Qué cosas no aceptamos de nosotros?,... Todas estas cosas que nos molestan externamente de nuestra casa, son una proyección de aquello que no nos gusta de nosotros mismos. 
ABRAZAR NUESTRA CASA INTERNA,
Nos va a permitir ir disolviendo todas esas cosas que nos revuelven por dentro y que puestas en la palestra, delante de nosotros, no soportamos, porque la imagen que están emitiendo de la persona que creemos ser, no recibe la aprobación y el reconocimiento, que de forma inconsciente, estamos reclamando. 
Realmente, si sentimos ese estado de desasosiego es porque algo, nos incomoda. Determinar la carencia de Amor, que hay en nosotros, es difícil de evaluar porque queda diluido totalmente en un sin fin de matices.

Nos imaginamos rodeando entre nuestros brazos la casa donde vivimos.
Respiramos profundamente y vamos visualizando todas las fisuras que tiene la casa a nivel externo, las grietas de sus paredes y cualquier otro tipo de rotura que haya en ella. 
A través de nuestras manos y dedos, comienza a salir luz verde, que rellena todas esas roturas, sellando toda filtración externa que tenga la casa, hasta que constatemos que no hay fisura alguna.
Respiramos profundamente y sentimos que desde el coronario, nos entra luz rosa, que se potencia y exhala cuando llega a nuestro corazón. Es desde allí, donde empieza a salir como un boomerang de energía rosacea que va penetrando por toda la casa, hasta quedar totalmente envuelta por esta energía de amor.
Transformada, revitalizada y nutrida por todo este caudal de amor, restablecemos la conexión entre nuestra parcela interna y nuestra casa externa.
Visualizamos que llenamos de luz dorada nuestra casa física y delante de nosotros, vemos como fusionamos la casa rosa y la casa dorada, incorporando este estallido de luz en nuestro corazón.
Respiramos lentamente, vamos integrando la fusión de estas energías en nosotros.
Antea (Marien Carrión Codoñer)
Terapeuta del Hábitat y Coach en Decoración Sensitiva

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