¿SABES DE QUÉ ESTÁ COMPUESTA EL ALMA DE TU CASA, DE TU NEGOCIO, DE TU SALA DE TERAPIAS,...?



  
A lo largo de los años que llevo realizando la Terapia Ambiental en diferentes tipos de hábitat, he ido descubriendo, en cada uno de ellos, aquello que integra el alma o registro energético que los envuelve.

El alma de cualquier lugar habitado queda conformada por un sin fin de elementos que están interactuando e influyendo en la calidad de vida de las personas que allí viven o trabajan.

A nivel externo podemos encontrar, desde el asentamiento de la casa, la estructura tectónica, a si hay agua subterránea, pues aunque están a nivel profundo estos elementos, según demuestran los estudios de geobiología, pueden ser una amenaza para nuestra salud. También resuenan en el campo energético de la vivienda, los elementos de la naturaleza y por tanto, la orientación en la que esté ubicada.

Pero la mayoría de las veces, nos olvidamos de los sucesos bélicos, históricos, políticos, económicos,...etc, que tiempo atrás, han acontecido en ese lugar, y como un gran velo, envuelven la vivienda o espacio de ámbito laboral donde nos encontramos. Afectándonos sustancialmente con su reverberancia y poniendo límites a circunstancias de nuestra vida, a cómo nos encontramos emocionalmente, e incluso a poder sentirnos mal físicamente. Incluso a poner límites de expansión a nuestro negocio.

 
A ello se le suma, el contenido que hay en su interior: todos los ingredientes, de la propia entelequia personal, de los miembros que viven en esa casa, o que trabajan en ese lugar. 
Estamos generando miles de pensamientos en segundos, su eco, la calidad de los mismos, si emitimos ondas negativas o por el contrario, alegres y positivas, empapelan y envuelven el campo energético de nuestras casas, o del espacio en el que estudiamos o trabajamos. Conduciéndonos irremediablemente, a un comportamiento, que nos encarcela, pues no somos conscientes, de lo que estamos emitiendo constantemente.

Además, confluye el estado emocional en el que funcionamos normalmente: nuestro temor a fracasar en el negocio que tenemos, o el miedo a la competencia, el no sentirnos valorados, ...etc., generan un aroma que nos limita para seguir adelante. 

Todo un vacuo contenido por ser intangible para nuestros sentidos físicos, pero no deja de
condicionarnos con su aroma. Quedando conformada así, el alma de nuestra vivienda, llena de un montón de elementos condicionantes, que merman nuestro modo de actuar, o de iniciar proyectos laborales, o que contaminan nuestras relaciones personales.


VACIAR EL CONTENIDO DEL ALMA DEL LUGAR, SE HACE IMPRESCINDIBLE.

LIBERARNOS DE TODO LO QUE NOS HACE DAÑO O ES LIMITANTE PARA NOSOTROS, ES PRIMORDIAL PARA NUESTRO BIENESTAR PERSONAL.  




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