ADAPTANDO NUESTRO HÁBITAT A LOS CAMBIOS DEL 2020

El 2020 nos adentra a un sin fin de cambios, invitándonos a alejarnos de lo conocido, para adentrarnos en otro paradigma de mayor profundidad interna, en todos los aspectos de nuestra vida. 
Mientras se vayan asentando las nuevas energías que nos empujan a buscar algo más profundo, algo que nos llene y sostenga por dentro, ante cualquier situación externa, vamos a tener que generar un ambiente que nos ayude a consolidar aquello que va brotando desde lo más profundo de nuestro ser y que todavía se encuentra en estado latente.

Entre tanto maremagnun externo y personal, necesitaremos que nuestra CASA o nuestro ESPACIO LABORAL esté lo más armónico posible. Que cada una de las piezas que lo conforman, sean elementos que me nutran y me alineen a mi ser. 
Será conviente modificar aquellas habitaciones de nuestra casa en las que no nos acabamos de encontrar bien, o no estamos todo lo cómodos que deberíamos estar, para la actividad que allí desempeñamos.
Saborear la belleza de aquellos muebles que han estado con nosotros acompañándonos desde tiempo inmemorial. Dejarnos abrazar por sus formas, por sus líneas, por su estilo. 
EL HÁBITAT Y CADA UNO DE LOS ELEMENTOS DECORATIVOS QUE LO INTEGRAN, REALZAN SU FUNCIÓN y seremos capaces de adentrarnos en ese lenguaje decorativo que conforma el trazado de nuestro hogar, o del espacio laboral, para que tome relevancia en su conjunto, cada pieza. 
Nos daremos cuenta, que habrán colores que ya no nos aportan nada, por lo que tendremos que buscar en nuestro fuero interno, cuáles son los que verifican y apoyan ese cambio interno que subyace en nosotros.
Iremos incrementando nuestra sensibilidad hacia las texturas que antes nos pasaban inadvertidas y que ahora, rasgan nuestro ánimo, abriéndose paso como una bandera, para así, ondear en la sala donde más vida hacemos, o introducirlas en otros espacios, que por ser de uso cotidiano, les habiamos quitado relevancia, como pueden ser el baño o la cocina. Papeles pintados que abriguen esos lugares, o figuras artesanales que nos recuerden las antiguas faenas caseras que hacían nuestras abuelas. Y por qué no, enaltecer el baño con alguna pequeña escultura, abocando así, nuestros sentidos a la pleitesía del arte. 

Revalorizar cada una de las estancias de nuestra casa, se va a convertir en un rictus, que de forma inconsciente, iremos plasmando sin prisa. Va a ser nuestra propia necesidad interna la que nos va a llevar a realizar cada cambio, la que nos va a pedir, otra gama de colores en los tejidos que nos rodean, o querer incorporar algún sillón o butaca, donde podamos embuirnos en ese bucear interno que tanto nos está reclamando.
Dejarnos llevar por ese estallido de color, o por las muestras de neutralidad decorativa, dependerá tan sólo, de lo que personalmente necesitamos durante un tiempo.
Olvidarnos de modas, para embargarnos en nuestra existencia sideral de lo que somos, propiciado e impulsado por ese entorno decorativo que está vivo, pues cada uno de sus elementos, irradian una onda energética, que nos magnetiza o repele, según nuestra forma de ser o de encontrarnos en ese momento. Son nuestros aliados visuales. 
Así que no me queda nada más que incitaros a que disfrutéis de esa nueva capacidad de ver, observar y asimilar el entorno decorativo en el que os encontráis. 

Mas si no encontráis remedio, sabed que siempre podéis consultarme, preguntarme, ...etc. 
www.mariencarrion.es

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