¿ DE QUÉ ESTOY LLENANDO MI CASA ?





La vida nos ha dado esta gran oportunidad, de estar recluidos, para así, poder dirigir nuestra mirada hacia dentro.
Todo confluye a la vez y sin ánimo de crear desasosiego, cuando el mundo se rompe por fuera, nosotros nos rompemos por dentro.
¿Qué pilares de nuestra vida son relevantes?
¿Cuan íntegro soy en mi comportamiento?
Dificilmente podemos apreciar los detalles de la vida, si no nos encontramos en una tesitura adecuada.
Reconducir mi propio "modus vivendis" es la oportunidad que ahora nos atañe.
Una mirada hacia nuestro interior nos va a llevar, a ver: 
  • Cuánto desasosiego hay en mí, poniendo atención en qué cosas o situaciones me están agobiando. 
  • Qué tal llevo el sometimiento a la autoridad. 
  • Cuan diligente soy con la conducta de los otros.
Permitir que brote de lo más profundo de nosotros, aquellas emociones que nos perturban, para así, poder reconocerlas y darles un nombre: rabia, miedo, inestabilidad, dolor, impotencia,...etc.
Y como si de un aroma se tratara, permitir que vayan conformando las pinceladas de nuestro cuarto de estar, de la cocina, o del salón. 
Día a día, vislumbrar con plena atención, qué cosas de los demás me están molestando, para que posteriormente pueda descubrir, cuál es la razón de ello.
También, es muy importante que pidamos a los demás, que expresen las cosas que a ellos les molestan de nosotros, pues de esta manera, podremos discernir entre cómo sale el mensaje que queremos dar y cómo lo reciben. A veces, no nos damos cuenta, de la fuerza impresa que ponemos al vocalizar la intención que hay en nosotros, a nivel inconsciente.
Dificilmente, podemos desdeñar esta sincera oportunidad de vernos, observarnos y escuchar a los otros, cómo nos reciben.

TRANSFORMANDO EL INTERIOR DE MI CASA

A la vez, podemos ir curando todo ese caldo de cultivo emocional y mental que vamos hilvanando hora tras hora y día tras día.  
Me encantaría que sacaras tu lado mágico y descubrieras el mago/a interno que hay en tí, de manera, que puedas realizar esa plena transformación, de las heridas que se han ido originando en el alma de tu casa, con todo esta conmoción personal.
Susurrar al oído de tu corazón, para desempolvar ese hilo tan poderoso que es el amor y como si fuera un jersey, vayas tejiendo hebra a hebra, las paredes de tu casa. Un hilo de color rosa fuerte, luminoso, hermoso y potente. 
De forma lenta, acompasada y llena de ternura, mimes el espacio sagrado donde vives. Despacio en tu visualización, el trazado de cada pared ha de quedar repleto al máximo de ese dulce amor que sale de tí, que siempre ha estado en tu fuero interno, pero que últimamente, lo gastabas muy poco.
Cuando tengas tejidas todas las paredes de tu casa, dales un soplo de vida, otro de alegría y las envuelves en un papel dorado, para que adquireran mayor luminosidad y fuerza.

Ahora, nada más nos queda, que disfrutar de nuestro nuevo envoltorio.




Antea
(Terapeuta del Hábitat)
 

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