SANANDO LAS PAREDES DE MI CASA

¿Te has preguntado alguna vez, de qué están empapeladas las paredes de tu casa?



Podemos creer que las hemos empapelado con rayas, dibujos geométricos, o texturas que imitan a piedra. Pero realmente, las paredes de nuestro hogar, las vamos empapelando de forma inconsciente, con una tupida amalgama hecha de miedos,  haciéndose cada vez, más gruesas, sin que a penas tengamos espacio para respirar.

Por lo que nos interesa en primera lugar, limpiar ese papel que cubre cada pared, hecho de pensamientos negativos, impregnado de viejas creencias, que nos rasgan por dentro y aniquilan el ánimo.

Es imprescindible diluir toda esa carga energética, que se condensa en las paredes de nuestra casa.  El mejor antídoto para combatir dicha pesadez, es la ESPERANZA que despide un colorido verde brillante. Y va penetrando este color, por los poros de todas las paredes y una a una, absrobe esta tonalidad verdosa, lo que supone a nivel vibracional, una gran sanación. 

Ahora nos imaginamos paseando por cada una de las estancias de nuestra casa. Sin muebles, desnuda de todo hornamento decorativo, percibiendo así, en estado puro, toda la resonancia energética que transmiten sus paredes verdes. Respiramos profundamente, mientras caminamos entre una habitación y otra, reverdeciendo con ello, nosotros también. Tejiendo un tupido velo lleno de paz, calma y sosiego. Desde que iniciamos este paseo por nuestra vivienda, el ánimo personal se va sosegando y nuestra mente relajando. Poco a poco,  esa luz verde ha penetrado a niveles profundos de la estructura molecular de la pared, cambiando la bioquímica de la misma.

Del interior de las paredes, como resultado de esta sanación, comienzan a brotar pequeños esquejes cuya ramificación se extiende por toda la casa, hasta quedar transformado en un verjel. Los jacintos brotan por las paredes del salón. Las azucenas penden del techo del dormitorio y minúsculas amapolas son el trapiz que cubre las paredes del baño, sin menospreciar las pequeñas margaritas que acunan con su lecho amarillento, la pared frontal del recibidor de la casa. 

Toda tu casa se ha transformado en un jardín, sintiendo renovada la energía en cada una de las habitaciones, quedando el ambiente, purificado, limpio, lleno de fragancias y aromas que renuevan nuestros sentidos, nos calman por dentro y nos llevan a expandir pensamientos de alegría, entusiasmo, de amor y de paz.

Esta visualización se recomienda hacerla un día a la semana, a no ser, que esté muy cargada la casa. 
Antes de empezar, igualamos frecuencias con el deva de la casa y le pedimos permiso y ayuda, para realizar este trabajo de sanación cuántica en todas las paredes de la vivienda.


Antea


Terapeuta del Hábitat.


 
 

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