MIRANDO MI CASA CON OJOS NUEVOS

Es hora de que aprendamos a mirar nuestra casa con ojos nuevos, con los ojos del alma, para que de esta manera, podamos apreciar, todo el inmenso potencial que hay encerrado entre sus paredes.
Recorrer cada espacio, con énfasis y alegría, predispuestos a encontrar un gran tesoro bajo los biorritmos de nuestras paredes.
Respirar y dejar que nuestro sentidos se vayan ahuecando, con las caricias que cada cuadro, cada tela, o cada color nos proporciona con su contenido de alto valor.
Una nueva forma de mirar y entender tu casa.

Y así, poco a poco, vamos recuperando nuestro tono vital, al ir incorporando en nuestro emocional, pequeñas motas de color, documentando de esta manera, la consciencia de lo que sentimos, esa inyección de ánimo, o de tranquilidad, según sea la gama cromática en la que se exprese cada una de las habitaciones por las que realizo mi recorrido.
Con aguda despreocupación, susurramos al viento, lo felices que nos encontramos en nuestro hogar, agradeciendo a cada átomo de vida que hay en ella, su aporte a la hora de colaborar en nuestro bienestar personal.
Y sin pausa, recogiéndonos en una abrazo íntimo, nos colocamos en el ángulo de la casa donde mejor la sintamos respirar, sin menospreciar gesto alguno, alegrándonos de tener un espacio donde podernos restablecernos de las inclemencias del tiempo, donde poder acunar nuestra melancolía y disfrutar de la belleza de un regazo decorativo.
Una a una, los diferentes ambientes de nuestra casa, conforman un trazado energético que nos atrapa, otorgándonos una nueva melodía, un nuevo susurro para nuestro oídos.
Es el sonido de sus formas, de cada uno de los materiales que la integran, de las sedosas envolturas, o de los acomodados asientos. Todo ruge en una pluralidad mística de sonidos, que al buen entendedor, le gustará reconocer, su propio diálogo interno.
TU CASA HABLA DE TÍ.



Marien Carrión
Terapeuta del Hábitat

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA POLUCIÓN EMOCIONAL DE LAS HABITACIONES DE HOTEL

EL COLOR DE MI CASA.

ES ÉPOCA DE RINCONES