EL MUNDO DE LAS SENSACIONES

 


 Miro la imagen de este ambiente y me imagino entrando en esta casa, deslizándome por este suelo que me abre a un mundo de sensaciones variadas y  que dependiendo de mi imaginación, pueden incluso llevarme a mi infancia, donde el suelo hidráulico era una diversión para los niñas, ya que su geometría nos servía para inventarnos juegos donde saltar a intervalos, entre una figura y otra.   

Cada ambiente decorado nos ofrece un sin fin de posibilidades para nutrir nuestros sentidos, ya que nuestras terminaciones nerviosas son las que reciben una impresión, bien sea acústica, sonora o visual y la reacción inmediata está regida por la sensación que nos produce. 

Seguimos empapándonos del eco que produce en nosotros este espacio, salpicado de pequeños detalles, que si no eres una persona detallitas o sensible al mundo decorativo, se te pueden pasar de alto, como son las manivelas de las puertas doradas, coordinadas con el dorado de las lámparas, que destacan del envoltorio inmaculadamente blanco de sus paredes.

Cada minúsculo detalle, aunque nuestra mente no haya puesto la atención en ello, produce un efecto en nosotros y por tanto, una respuesta del sistema nervioso, pudiéndonos causar una sensación agradable en su conjunto, de cierta inquietud,  o de sentirnos agobiados. La mayoría de las veces, nuestra respuesta corporal o emocional, es automática, vivimos totalmente ajenos, al efecto que nos produce aquello que está alrededor nuestro, bien sea personas o cosas. A no ser, por supuesto, que se trate de una sensación que varíe en gran escala nuestro estado de ánimo o nos ocasione una reacción física, desmesurada.

LAS SENSACIONES que registramos en un entorno habitado, es nuestro termómetro personal, a través del cuál, podemos saber cómo me encuentro y cuáles son mis necesidades anímicas, dependiendo del efecto que produce en mí, ese elemento decorativo, esa forma, o las texturas elegidas. 

Ser consciente de cómo me afectan las cosas que están interactuando en mí, me va a permitir adentrarme en el lenguaje decorativo y saber mucho más de mis necesidades personales. 

Aprender a nutrirme de las cualidades que poseen los elementos decorativos, me permitirá elegir aquello que esté en consonancia con lo que Soy para alinearlo de forma intuitiva con el estado en que se encuentre mi personalidad, en esa época, momento o circunstancias por las que esté pasando. 

Llegar a un estado de armonía personal a través del medio donde vives, significa "mejorar tu calidad de vida". 

Si estás interesa en aprender a manejar y comprender tus sensaciones internas, puedes contactar conmigo en @terapiasparaelhabitat en Instagram.

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